Si para mi -se dice él- lo más importante son los sacrificios que puedes hacer, lo que sin motivo sale del corazón. Lo que compartes con tu otra parte, y con parte no me refiero a que seamos dos mitades, tú ahí donde me miras y yo acá donde te observo, es más siempre he creído que somos dos individuos completos, tu allá donde me observas y yo aquí donde te miro, que han decidido unirse en un todo más grande que la suma de sus partes.
Para mi -dice en voz alta él- querer verte no es solo una necesidad mía, alguna necedad o terquedad, que puede que así sea, pero es más que eso, son estas ganas de agarrar este tiempo libre que tengo, este tiempo sin obligaciones y responsabilidades y dártelo a ti, porque puedo hacerlo, porque quiero hacerlo. Mientras que en mi tiempo de responsabilidades y obligaciones no hago más que pensar en las diferentes maneras en las que yo puedo demostrarte lo que siento.
Así que no vengas ahora a decirme -dice él con una seriedad profunda-, que es peligroso que yo vaya a verte, que andar en la calle es un riesgo, que tengo que aguantarme las ganas de mirarte y tener al menos 5 minutos de ti en mi vida. Porque todos los días es el mismo riesgo, pase o no pase por una protesta, haya o o haya Guardias Nacionales o Policía Nacional, o cualquier pendejo con un arma, que me consiga en el camino hasta ti.
No, espera... No he terminado -agrega- yo la verdad es que no sé si eres capaz de entender ¿qué es esto que siento?, pero vamos a ver si es para ti fácil asimilar lo que te voy a decir, NO EXISTEN cauchos quedamos que yo no pueda pasar, ni alcantarillas sin rejillas, ni miguelitos, ni bombas lacrimógenas, ni perdigones que me impidan a mi verte hoy y sabes que mañana o el día después de mañana, o cuando a mi me de la gana de verte, PORQUE PARA EL AMOR NO EXISTE BARRICADA.


